Escrito para Super45

Esta es una época de retrospecciones. Nos acostumbramos a los análisis exhaustivos de los cambios, reinvenciones y resurgimientos que esta década nos ha traído en materia musical. Hablamos de la influencia de bandas como Panda Bear, Radiohead, Sufjan Stevens y Arcade Fire, pero en algo estamos errando: no reparar en el futuro. La nueva década que se avecina, a pesar de ser una división numérica de nuestro calendario, debe marcar algún cambio en el complejo escenario musical.
Esas sutilezas a veces no son notorias, pero este año ha venido marcado por ciertas corrientes que llevaron la música un paso por delante de lo conocido. Discos como Merriweather Post Pavillion de Animal Collective y Veckatimest de Grizzly Bear son muestras inequívocas de las virtudes de mentes inquietas que se han atrevido a delinear nuevos patrones. Bajo ese mismo contexto y proyección se puede delimitar el nuevo trabajo de los ingleses Fuck Buttons.

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