
Puedo estar en cierta parte deacuerdo con Rodrigo Pérez y su comentario en Super45, pero lo vivido el pasado sábado 22 de Agosto en el Teatro Caupolicán me deja claro que Tricky vino a satisfacer su necesitado ego y en cierta medida, con desmesurado egoísmo, el de sus admiradores, quienes no han dudado nunca que su figura ha sido siempre la de un ser “divino”, más allá de sus virtudes y sus tremendos errores en la vida.
Con una puesta en escena sobria el centro de atención no era Tricky en sí, más bien terminó oficiando como un maestro de ceremonias que manejaba a su antojo a una banda de grandes músicos y la acertada compañía de la voz cautivante de Francesca Belmonte. La magia existía al entender el complemento perfecto que emanaba de la música y los antojos que Tricky se daba en el mismo escenario. Todo el conjunto sonaba en perfecta armonía, era una batalla de egos contenidos en la cual cada uno de sus músicos destacaba, pero con el objetivo final de no opacar a su director, que oculto bajo su tez de color, en medio de las sombras, de espaldas al público, se convulsionaba al ritmo de sus interpretaciones y dejaba que el resto de sus súbditos hiciera los méritos para una ovación. En ese sentido realizó un brillante trabajo, pero dejaba la sensación de robar el talento de sus acompañantes para quedarse con ellos y provocar al público con su controvertido egoísmo. Claro ejemplo es la utilización de la voz de Francesca Belmonte, quien se llevo el peso de la interpretación en gran parte del concierto, y Tricky, quién más que él, supo utilizarla a su beneficio para poder explotar su propia voz de la manera que más le acomodaba. Realmente un genio, pero no por eso criticable más bien elogiable.
Tricky pudo abusar de su divismo en muchas ocasiones, al caminar entre público, al llamar a sus fans a compartir el escenario o en la prolongada despedida de rodillas frente a su público pidiendo perdón por ser lo que es y no más que eso. Pero al final de eso ví mi satisfacción prolongarse en una sonrisa. Eso no está nada de mal.
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