
Las famosas listas han llegado… los Super45 nos hemos tomado muy en serio este año para definir nuestra lista de favoritos, la cual al final ha terminado derivando en una abierta discrepancia dentro del mismo grupo, tratando de concensuar opiniones. Esta vez debo decir que en absoluto NO me siento representado por la lista oficial de S45, pero estas discrepancia con el grupo es lo que hace rico formar parte de él. En todo caso, no me siento dueño de la verdad, pero mi número 1 es un precedente de la música de nuestra época, es un disco que hace historia e influenciará, como la hecho hasta ahora, a la música de la siguiente década. La trascendencia es una implicancia de la calidad y sólo albumes trascendentes merecen ser número uno, y esta es mi lista…

1. Animal Collective – Merriweather Post Pavillion (Domino). Sin lugar a dudas el fenómeno artístico de esta temporada. Mucho antes del lanzamiento de éste, su sexto disco oficial, se estaba proclamando acertadamente a Merriweather… como uno de las obras fundamentales del último tiempo, en donde el trío de Baltimore logra llevar su incesante juego experimental a un nivel más accesible, con ambientes llenos de psicodelia y caos, envueltos en una armónica perfección.

2. Grizzly Bear – Veckatimest (Warp). La música ha cambiado, hoy se enfrenta con discos tan prolijos y bellos como Veckatimest, tercer larga duración de este grupo de Brooklyn, en donde el folk se confabula con la experimentación con una acertada coherencia estilística, creando una obra epopéyica llena de parajes irreales y melodías imperecederas, que transforman desde ya a este disco en un clásico de la música.
3. Fuck Buttons – Tarot Sport (ATP). Tarot Sport se convierte en una pieza fundamental del ruido de nuestros tiempos. Una enseñanza de cómo confabular las piezas para entregar emociones constantes bajo argumentos simples, certeros y a la vez perturbadores. Si Tortoise fue capaz de crear una referencia antagónica e inteligente en la música en los ‘90, Fuck Buttons nos está invitando a un futuro tanto más prometedor.
4. Fever Ray – Fever Ray (Mute/Rabid). Karin Dreijer Andersson lleva años sorprendiendo el circuito musical. Su último proyecto solista la lleva a un mundo de fantasía, bastante alejado de su reconocido dúo The Knife, donde el juego por lo tribal y sombrío del ser humano es amenizado por esa voz andrógina que sólo ella ha sabido llevar a un punto donde nadie se le puede comparar. Piezas tan espectrales y armoniosas hipnotizan, encantan y cautivan en un disco imprescindible de la temporada.
5. The XX – XX (Young Turks). Lo que ha hecho The XX es una obra alucinante de comienzo a fin, en un monólogo sonoro que rememora piezas añejas de la música logran cautivar por la simpleza de sus instrumentos e interpretación. Cada pieza es una obra aparte, con matices tan estructurados que a veces no es necesario el uso de todos los instrumentos para concebir una obra tan simple y certera como ésta, atributos que la hacen completamente indispensable.
6. Mono – Hymn to the Inmortal Wind (Temporary Residence). El post-rock vive una crisis creativa de años, pero Mono se transforma en el exponente que revitaliza el género con una obra que vuelca la composición y ejecución hacia el auditor para su pleno goce y ha procedido a dar un salto en su carrera y de una manera inteligente superar su propio techo y crear una de las obras más bellas y complejas que el post-rock haya producido en los últimos años.
7. Deerhunter – Rainwater Cassette Exchange EP (Kranky). Bradford Cox es uno de los genios musicales de nuestra época. Un incomprendido, un alma que juega con sus oyentes cada vez que entrega una nueva pieza de sus proyectos y va dejando una esencia que necesita ser complementada en la siguiente. Rainwater… confirma la tendencia art-pop ya desarrollada por este genio, explorarando en profundo -y en no más de 15 minutos- pasajes llenos de nostalgia y evocaciones profundas.
8. Atlas Sound – Logos (Kranky). Nuevamente Bradford Cox, y es que para nadie es un misterio mi admiración por este genio. Atlas Sound explora una experiencia más íntima de Cox, más ensoñadora y sutil que Deerhunter, donde demuestra la versatilidad y obsesión de este compositor por crear una obra que se acerque a la perfección sonora. Es así que la colaboración de Laetitia Saedler (Stereolab) es esencial para una de las piezas fundamentales de este año, Quick Canal.
9. Bear in Heaven – Beast Rest Forth Mouth (Hometapes). De seguro muchos le pasarán por alto, pero Beast Rest Forth Mouth es tan inmediato que se hace difícil ignorarlo y merece toda la atención de cualquier amante de la música. Estos americanos logran desmarcarse de su disco debut y terminan generando un generosa paleta de sonidos que exploran la psicodelia de los ‘70, el new wave e incluso el disco, gozando de un sonido que muy pocos discos de esta temporada pudieron alcanzar.
10. Health – Get Color (Lovepump United). El éxito del tema Die Slow significó el acercamiento del público hacia el segundo disco de Health. Este disco de noise-experimental americano satisface a cabalidad todas las pretenciones de esta banda al realizar una obra contundente y sin bajón alguno, en donde las guitarras y matices de sintetizadores llenan de potencia y desenfreno sin pausa al oyente invitándolo, cómo no, a bailar.
11. The Flaming Lips – Embryonic (WEA/Reprise). El fenómeno de Flaming Lips es extraño, odiado o amado, pero nunca el término medio. Si cada vez son más incomprendidos, con este nuevo disco es imposible llegar a acuerdo. El experimento es una obra de arte de psicodelia pura de los años 60, pero con aires tan frescos que lo transforman en una obra compleja y delicada de digerir, pero tan contundente, que merece el reconocimiento de estar en cualquier lista de fin de año.
12. Dirty-Projectors – Bitte Orca (Domino). El colectivo de Brooklyn es una de las grandes revelaciones de este año al confabular uno de los discos más sabrosos de la temporada, donde el genio de Dave Longstreth mezcla sonidos a su antojo, con inteligencia y la vez sin miedos a la experimentación, creando llaves llenas de pop, folk y psicodelía que son inmersas por las estupendas voces de Amber Cofman y Angel Duradiris.
13. Sunset Rubdown – Dragonslayer (Jagjaguwar). Spencer Krug es otra de las mentes brillantes de nuestro tiempo, inspirado, sin encasillamiento, que no sigue un patrón fijo, con múltiples proyectos paralelos y que en Dragonslayer desborda creatividad sin reparos y a pesar de carecer de ciertos elementos tan apetecidos en él, el refinamiento de su recursos expresivos hacen de ésta una obra que no envidia en absoluto el complejo de sonidos de sus antecesores.
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14. Tortoise – Beacons of Ancestorship (Thrill Jockey). Después de años de silencio y lejos de la autocomplacencia que podría encontrarse en una banda con más de 15 años de experiencia, Tortoise genera una de las obras más destacadas de su catálogo, donde fueron recuperados los elementos distintivos del pasado y direccionados estratégicamente, pero con el sello único de una vieja máquina que sabe enfrentar el futuro y lo hace redescubriéndose a sí misma.

15. Sonic Youth – The Eternal (Matador). Sus casi 30 años de trayectoria hacen del cuarteto neoyorkino una de las bandas fundamentales de la industria. Y sobreviviendo a los cambios, fieles a su estilo, presentan hoy su decimosexta placa, sin duda la más directa de los últimos años, entregando un reencuentro agradable a sus orígenes, donde SY vuelve a poseer esa libertad creativa diseñando un complejo set de atmósferas disonantes, donde los límites de rock no existen.
16. The Fiery Furnaces – I’m Going Away (Thrill Jockey). Los hermanos Friedberger han desarrollado una carrera llena de libertades produciendo un exquisito abanico de estilos que ya quisiera poseer cualquier banda. Esta vez generan una obra que se engalana por su simpleza, pero que lleva oculta debajo de sus ropas el intrincado mundo por el cual The Fiery Furnaces ha deambulado por años. Un juego evocador y ensoñador, que convierte a esta placa en un destello más de su abultada discografía.

17. Oh No Ono – Eggs (Morningside Records). Este quinteto danés es una de las sorpresas musicales más agradables de esta temporada. Cada uno de sus integrantes posee singulares gustos musicales y que de manera acertada confluyen en un disco lleno de variados matices y elaborados arreglos musicales. No es de extrañar sentir que Supertramp, ELO, u otra olvidada banda, han sido llevados a la actualidad, de una manera fascinante e intrigantemente inteligente.
18. Mayer Hawthorne – A Strange Arrangement (Stones Throw). El disco debut de este oriundo de Michigan es un abanico de texturas de medio siglo atrás, una especie de revival de Motown, pero con aires tan contemporáneos que hacen de este disco una joya llena de sorpresas. Sus canciones de amor/desamor están texturizadas tanto por los complejos musicales que le acompañan como por la cálida y emotiva voz de un Mayer que no deja indiferente a ningún amante de la buena música.
19. Royksopp – Junior (Astralwerks). Muy distintos a Melody A.M., que sigue siendo lo mejor del dúo sin lugar a dudas, estos noruegos han demostrado que están haciendo las cosas muy bien. Junior es una obra luminosa y menos densa que su predecesor, juega mágicamente con las voces de sus artistas invitados y han logrado sacar a Karin Dreijer Andersson de ese toque oscuro que la caracteriza y la han transformado en una diva luminosa, algo que no cualquiera podría hacer.
20. Neon Indian – Psychic Chasms (Lefse Records). Manejando tendencias de índole dream-pop, electrónica, con rasgos de psicodelia, N.I. produce un innovativo, atractivo y altamente accesible disco para un público ávido de buenos ritmos. Lo que mejor funciona en él es la manera en que crean bellas y armoniosas tonalidades, partiendo de elementos básicos, manejando abundantes pistas y que son mezclados inteligentemente, creando una percepción agradable de cada composición.
Foto por ryan muir

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Sin duda el disco de HEALTH es un gran acierto para ellos, según yo logrartodo el ruido de su disco homonimo, pero esta vez mucho más accesible y coherente. Se puede disfrutar de principio a fin sin saltar tracks y sin tener ke correr a bajar el volumen por sopresas sonoras (cosa que me pasó con el primero).
Coincido además con el de Fever Ray y con el de los Flaming Lips, que si bien no estuvieron en mi recuento anual, se merecen un lugar especial por la calidad del sonido y por todas las atmosferas que genera.